Las emociones ayudan a seguir luchando con energía. Hoy muchas personas, pueblos y también en las grandes urbes se mueren de hambre. No debemos ser insensible a esas emociones que nos hacen estremecer al contemplar estas imágenes. Mientras el hombre no cambie su forma de mirar al mundo, a la riqueza o al poder, una parte de nosotros mismos se va pudriendo poco a poco. Porque los que no sentimos, ya estamos muertos.Ana Valentín.

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