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martes, 21 de mayo de 2013

EDUCACIÓN Y ENSEÑANZA, (tercera parte)



La inercia de la sociedad.-  El gran problema es que la sociedad trata de replicarse a sí misma. Los prejuicios y las ilusiones tienden a continuar de una generación a otra acompañada de los problemas asociados a ellos. Esta animosidad no terminará nunca si seguimos educando a los niños a obecder y a conformar lo que los adultos están diciendo. Debemos crear una mente inquisitiva que cuestione lo que se ha dicho, que está consciente de que tiene prejuicios que debe revisar.  Despertar la inteligencia del niño porque de esa forma empezará acuestioner, a poner en duda sus valores y su forma de vida. Pero es esencial inculcar y respetar la disidencia si estamos por una sociedad no estética que inflexiblemente está atrapada en una rutina fosilizada.  Hay mucha inercia en esta sociedad y la única manera de cambiar es creando una mente que pregunte no sólo las cuestiones científcas sino también las cuestiones sociales, morales y religiosas. En otras palabras una mente que es inteligente sobre la totalidad de la vida y no solamente un aspecto de ella.  ¿Qué clase de seres humanos estamos queriendo producir? La educación de hoy basicamente dirigida a desarrollar cada vez más poder. ¿estamos asegurando que el poder que producimos será utilizado en forma no demoníaca? Si no, es irresponsable generar más poder. Por eso deberíamos replantear estos puntos:
 **Crear una mente global, no nacionalista.**Enfatizar el desarrollo personal, no solamente el económico. **Estimular la duda, no la conformidad.**Cultivar la cooperación, no la competencia.**Crear una mente que aprenda en vez de una mente que adquiera.** Crear una mente que es tanto científica como religiosa en el sentído verdadero.**El arte de vivir. La educación debe de tomar en cuenta en "arte de vivir creativamente" que es mucho más vasto que las arte específicas que enseñamos en el presente.

Hemos iualada la calidad de vida con el estándar de vida y lo hemos medido en términos de P.N.B o el ingreso per cápita de la gente. Para impartir este tipo de educación se requiere que seamos originales, inteligentes y creativos, no únicamente imponerse uno mismo. Las mentes están condicionadas en el viejo sistema y por eso somos nosotros mismos el obstáculo para lo nuevo.  El niño absorve los valores que ve y no los que le son platicados. Por eso la humanidad está atarpada en una ilusión. Piensa que puede resolver los problemas con leyes y políticas. Con ello riá creando más problemas. La supervivencia requiere, no la intelgencia del progreso sino la habilidad de cooperar para vivir en armonía. 

La hormiga ha sobrevivido más tiempo que el hombre. Menos habilidades y eficacia y más cohesión, mayor capacidad de compartir.  La educaión del siglo XXI debe por lo tanto encargarse"no del mayor progreso" sino de una transformación interior del la conciencia del ser humano. Ana Valentín.

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